miércoles, 20 de mayo de 2009
Si algo ha caracterizado la evolución del hombre, ha sido su capacidad para inventar, para soñar e innovar; el ser humano ha creado cantidad de herramientas, aparatos y artilugios que han alterado de manera significativa, su desarrollo y su historia. El uso de diferentes tecnologías conlleva para los pueblos el resultado de distintas formas de vida, costumbres y en definitiva la generación de sociedades totalmente diferentes; antiguamente solo se podía establecer relaciones sociales, si los individuos en cuestión se encontraban en la misma situación geográfica, actualmente el medio ambiente físico usado para este tipo de relaciones se esta ampliando a la posibilidad de usar espacios virtuales, sintéticos, no reales en el mundo físico, pero si posibles a través de nuestras tecnologías en telecomunicaciones, informática y en definitiva en los sectores denominados de las nuevas tecnologías.
En un principio el desarrollo de la tecnología surge debido a la necesidad del hombre de satisfacer sus necesidades de forma eficiente, innovadora, rápida y accesible, también por la búsqueda del conocimiento y del poder, logrando avances cada vez más agigantados; desde este punto de vista la sociedad es la que marca la pauta en el desarrollo de la tecnología.
Si bien es cierto de que nuestra época ha sido catalogada como la “era de la información” y “la sociedad de la información”, paralelamente otro tipo de sociedad se ha ido gestando desde hace muchísimo antes, para ser más específicos desde mediados del siglo pasado, ésta es la “sociedad de masas”. Tal como lo expuso el conocido filósofo y autor José Ortega y Gasset (1883-1955) en su conocida obra “La rebelión de las masas” (1926) una nueva clase de hombre nació luego de la revolución Industrial: “El hombre-masa”. El hombre masa surge como una realidad como resultado de ese desnivel entre el progreso de la época y el de los hombres. Las masas no se refieren solamente a las clases obreras, como lo interpreta el marxismo, como el grupo social protagonista del cambio social con el propósito de arrebatarle a las clases altas sus privilegios. El problema es mucho más amplio, porque el concepto de masa no es cuantitativo sino cualitativo y además es una cualidad individual que tiene necesariamente una dimensión también social. El hombre masa, para Ortega y Gasset, es el que no está al mismo nivel de si mismo, el que se encuentra a mitad de camino entre el ignorante y el sabio, que cree saber y no sabe, y el que no sabe lo que debería saber.
Lo que se ha dado en llamar sociedad de masas es un término acuñado en las décadas de 1980 y 1990 para referirse a la tendencia de los individuos de las distintas comunidades a imitar el comportamiento de sus congéneres por inercia y no por voluntad propia. Dichos individuos suelen diluirse con la conciencia colectiva. La causa de esto es en gran parte la creciente influencia de los medios de comunicación, en especial la televisión, han tenido en este final de siglo. Los mass-media bombardean continuamente a los usuarios con estímulos a seguir una "moda", ya sea ver un partido de fútbol, una serie de TV o leer determinado libro. Estos constantes reclamos hacen mella en la conciencia de los lectores/televidentes/oyentes más predispuestos a imitar a el resto de la gente, a pasar desapercibidos entre la masa.
La sociedad de consumo de masas es producto del capitalismo industrial y de servicios que trata de hacer llegar sus productos a una parte de la población lo más amplia posible. Las nuevas tecnologías permiten producir bienes cada vez más baratos y en mayor cantidad. La única manera de que esto sea rentable es vendiendo todo lo que se produce. En la sociedad de consumo de masas, las necesidades básicas para vivir y estar plenamente integrado han aumentado. El coche privado y el viaje de vacaciones son los objetos de consumo más representativos de ello. El mayor peligro es que el uso masivo de la tecnología, el confort y la información nos impida ver cómo es nuestra sociedad en sus relaciones cotidianas, económicas y sociales.
El ocio también es una de las características de la sociedad de consumo de masas, puesto que se necesita tiempo libre para comprar, para poder gastar el dinero conseguido con el trabajo. Las necesidades primarias son aquellas que se consideran vitales para vivir en sociedad, y cada día son más. Las secundarias son prescindibles y pueden llegar al lujo y la ostentación. Sin embargo, las necesidades secundarias pueden convertirse en primarias si están suficientemente difundidas.
Por lo tanto a medida que avanza la tecnología de la comunicación profundos cambios sociales se producen, cuando ocurre esto la tecnología es la que marca la pauta en el desarrollo de las sociedades. Lo que nos permite llegar a la conclusión de que la tecnología y la sociedad van de la mano y se impactan mutuamente, ambas marcan las pautas en el desarrollo y avance de la humanidad.
Bibliografía: La revolución de las masas. Ortega y Gasset.
Wikipedia.
La caricatura fue tomada de : http://www.juanelo.cl/

0 comentarios:
Publicar un comentario